sábado, 24 de julio de 2010

HENRY SEGARRA SANTO OTRO DE LOS CRIMENES DE BALAGUER



 

Durante los 12 años de gobierno del Doctor Joaquín Balaguer se pusieron en practica los mas variados métodos de exterminios que historia alguna pueda registrar.

 

A modo de ejemplo: ametrallamientos a escuela, liceo y universidades, asesinatos de profesores y estudiantes, asesinatos de obreros, campesinos y profesionales, deportaciones masivas y selectivas de opositores, apresamientos masivos y selectivos de patriotas de ambos sexos. Ametrallamientos de sepelios de dirigentes de izquierdas asesinados, etc.

 

Pero hay uno de estos y otros métodos que reviste mayor crueldad que cualquier otro y es el de la desaparición física de un ciudadano. Ni el derecho a una tumba.

 

Ese fue el método que le aplicaron los esbirros sedientos de sangres al servicio del balaguerismo al ejemplar dirigente revolucionario Henry Segara Santo.

 

Henry Segarra se encontraba en la ciudad de Dajabon desarrollando trabajo en el frente campesino organizando los comités de recuperación de Tierra, aplicando la Línea Política de LOS MEJORES AL CAMPO elaborada por el Movimiento Popular Dominicano, partido del cual era miembro de su Comité Central.

 

En poco tiempo se gano la confianza de los sectores más humildes de Dajabon, organizando sus luchas reivindicativas y estableciendo importantes base de apoyo al partido a todo lo ancho y largo de esa provincia. “El Pequeño” como le conocíamos se constituyo en un objetivo para los esbirros del balaguerismo.

 

El 25 de julio del año 1969, a eso de las 230 de la tarde en la esquina comprendida entre las calles  Beller y Sánchez, una patrulla compuesta por militares vestido de verde olivo fue detenido el dirigente revolucionario.

 

Muchas personas que observaron la detención dieron testimonio de la misma. Esta acción fue dirigida por el propio comandante militar de la provincia el Coronel José Demetrio Almonte Mayer,  uno de los militares más sanguinarios al servicio del Dr. Balaguer.

 

El gobierno mediante sus voceros, como siempre,  negó la detención de Henry Segara Santo. Inmediatamente Tanto el Movimiento Popular Dominicano como diferentes personalidades e instituciones del país demandaron la inmediata aparición del dirigente izquierdista. A modo de burla en una declaración de prensa el propio Balaguer reclamo lo mismo. Cuanta saña, cuanta burla, y hay sin cerebros que lo han declarado padre de la democracia, en vez de rey de los cementerios.

 

Prueba de su detención fueron las frases escrita por el Propio Henry Segarra en las paredes de una solitaria de la Fortaleza Beler que decía: “Gladys, esto es para hombre, donde hay lucha hay sacrificio y la muerte es cosa corriente”.

 

No valió que Gladys Gutiérrez  visitara casi todas las cárceles del país. No valió nada. Hoy a 41 años de la desaparición de este inolvidable camarada. Aun no se sabe donde descansan sus restos.

 

De una cosa si estamos seguro y es que a pesar de los pesares Henry Segara siempre será recordado como un ejemplo a seguir por todos los hombres y por todas las mujeres que aman la libertad y la democracia, no así de  Joaquín Balaguer, de quien solo podemos decir que tenemos compasión por los gusanos que han comido su cuerpo pues no hicieron un hueco el ataúd para que estos pudieran salir a vomitar.

 

 

martes, 24 de marzo de 2009


MARIO BALDERA DIRIGENTE CAMPESINO
 Y GRAN REVOLUCIONARIO
Por: Bolívar Beltre

 El revolucionario comienza a nacer cuando la sensibilidad de ser humano se expresa mediante la solidaridad con sus semejantes. Mario Balderas nació como revolucionario. Fue la más alta expresión de solidaridad con sus semejantes, fundamentalmente, con los hombres y mujeres del campo. Si, solidario y participativo con aquellos olvidados de siempre por los gobiernos y la oligarquía. Claro esta, olvidados cuando de reconocerles su derecho se trata, pero para explotarlos y expoliarlos eran recordados todos los dias por los grandes latifundistas dueños de las tierras productivas y el país.

 Mario Balderas nació en la histórica provincia de San Francisco de Macorís en la comunidad de la Penda. En esa comunidad del norte del país conoció en carne propia las arbitrariedades cometidas contra los hombres y mujeres del campo que morían de hambre y abandono mientras que el fruto de su trabajo engordaban los bolsillos y barrigas de sus explotadores.

 El Movimiento Popular Dominicano, MPD, verdadero instrumento de la patria, había decidido prestarle la importancia que merecía el movimiento campesino dominicano que para ese entonces estaba orientado por las llamadas Ligas Agrarias Socialcristianas, agentes pagados por el gobierno norteamericano con la clara finalidad de mantener postrado a los pies de los gobernantes los intereses el campesinado Dominicano.

 El MPD, comenzó a organizar los Comités de Recuperación de Tierras en todos los campos del país. La sensibilidad de Mario Baldera encontró calido albergue en las filas del Movimiento Popular Dominicano, organización en la cual pudo distinguirse como un gran dirigente.

 Los servicios militares y de inteligencia al servicio del gobierno así como los servicios de espionajes extranjeros le dieron seguimiento y ubicación a Mario Baldera, quien con valentía y coraje desarrollaba sus trabajos organizativos sin importarle las consecuencias que ello tuviera.

 A los cuerpos represivos del régimen se unieron terratenientes de la zona, los cuales, con el conturbenio del alcalde pedáneo de la sección Honduras, Andrés Taveras y un capitán del ejército conocido como Acosta Infante, tendieron el cerco del que nunca pudo salir el dirigente campesino.

La esposa de Mario Balderas, Rosa Mercedes Paredes García, se presentía la muerte de su pareja y por ello le aconsejaba que saliera de la comunidad hacia otro lugar para que preservara la vida, a lo que su cónyuge le respondía… “Yo no tengo que abandonar mi sitio, no soy un delincuente, solo un luchador para que todos tengamos un pedazo de tierra”.

El presentimiento de la esposa del agricultor se convirtió en realidad el 28 de junio de 1969, cuando miembros del servicio de inteligencia del ejército conocido como G-2 allanaron su residencia y cuando este fue avisado de la presencia de los militares rehusó salir huyendo por lo que fue apresado esa tarde que su familia recuerda con tristeza.

Los esfuerzos por ver a su esposo con vida resultaron inútiles hasta que al día siguiente de su detención, el 29 de junio, le comunicaron que el mismo estaba en la morgue del hospital San Vicente luego que ¨se ahorcara¨, versión que fue rechazada por sus familiares y reclusos que atestiguaron escuchar en horas de la noche como era golpeado inmisericordemente el agricultor asesinado. 

El velatorio de Mario Balderas estuvo matizado por una fuerte presencia policíaco-militar pese a lo cual decenas de personas participaron en el mismo y poste-riormente le acompañaron hasta su última morada donde fueron pronunciados encendidos discursos denunciando el asesinato del dirigente campesino. 

La muerte de Balderas fue llorada por todos y el Movimiento Popular Dominicano juró que su muerte no sería en vano y que alguien pagaría por el asesinato, promesa que se cumplió a principios del año 1970 cuando un paquete enviado por correo al teniente coronel Juan de Jesús Pichardo Castillo le explotó cercenándole las manos y causando destrozos en la oficina del jefe de la policia en esta ciudad, donde también resultó herido el entonces cabo Torres Kingsley. 

Al dirigente campesino le sobrevivieron tres hijos: Mario Miguel, Juan Esteban y Zoila Mercedes, quienes hoy residen en el sector 27 de Febrero, los cuales guardan gratos recuerdos de su padre y levantan orgullosos sus rostros conscientes de que su progenitor murió buscando un destino mejor para ellos y todos los dominicanos.

 


viernes, 20 de marzo de 2009

UN PAIS TEÑIDO DE SANGRE


Ninguna generación puede hacer frente a los retos de su futuro sin reparar en las enseñanzas del pasado. Es por eso que la juventud dominicana actual carga el compromiso de conocer los sueños, dolores, padeceres y logros de las generaciones que construyeron el país.

Hace más de 20 años, en las décadas de los 60 y los 70, miles de jóvenes con sueños y aspiraciones tuvieron que hacer frente al trujillismo, su caída; y la posterior entrada del gobierno de Joaquín Balaguer, hasta hoy reconocido por cobrar con cárcel, exilio, sangre y muerte, las vidas e intentos de esos jóvenes por trazar una senda más justa para los que vivimos hoy.

Narciso Isa Conde, conocido hasta el presente por sus luchas en defensa de las doctrinas comunistas, y Manuel Matos Moquete, catedrático y dirigente en aquel entonces del Movimiento Popular Dominicano (MPD), fueron dos de esos jóvenes entusiastas activistas, como otros, de las utopías que bombardearon el país en esos años, procedentes en algunos casos, de potencias comunistas y socialistas como China y la Unión Soviética, y seducidos también por ejemplos como el de la revolución de Fidel Castro en Cuba.

Testimonio
Narciso Isa Conde era muy joven cuando se involucró por primera vez con dirigentes y dirigentas de las luchas democráticas y pro socialistas. En los años 50 conoció a Justino José del Orbe y Quírico Valdez, jóvenes luchadores, primero en el plano de su sindicato y más tarde en la conformación de una vanguardia revolucionaria.

Después de la Guerra de Abril, conoció a Pericles Franco; los hermanos Juan y Félix Elbio Ducoudray; Héctor Ramírez Pereyra (Niño), y “desde el punto de vista de la amistad, la humanidad, a Minerva Mirabal”, rememora.

Con ella tuvo una relación cercana, pues cuando la joven llegó a la capital para estudiar, vivió en una pensión que tenía la madre de Isa Conde en la calle Santo Tomás de Aquino esquina Ramón Santana, en la Zona Universitaria.

“De Minerva recuerdo su talento, su hermosura, su altísima sensibilidad, su vocación por la lectura y su condición de estudiante brillante. Muchas veces compartí estudiar con ella porque ambos resistíamos estudiar con ruido”, narra. También recuerda a Tomasina Cabral e Isaura Ventura, del Movimiento 14 de Junio, y a María Teresa, la más joven de las Mariposas, quien, al morir contaba tan sólo con 24 años.

Matos Moquete recuerda hechos trágicos vinculados con jóvenes, como el asesinato, durante la dictadura trujillista, de los sindicalistas Mauricio Báez y Freddy Valdez. Otro caso fue el de Guido Gil, periodista y abogado, desaparecido en el puente Higuamo en San Pedro de Macorís. A pesar de las averiguaciones, su cadáver jamás fue encontrado.

Resaltaron en la época los asesinatos de cabecillas de izquierda, especialmente de tres partidos: el Movimiento Revolucionario 14 de junio, el Partido Socialista Popular y el Movimiento Popular Dominicano.

Influidos por un pensamiento transgresor y revolucionario todos los jóvenes de esa época amistaron y fueron compañeros de lucha. Todos recuerdan a Asdrúbal Domínguez, Amaury Germán Aristy y los héroes del 12 de enero, Narcisazo González, Amín Abel Hasbúm, Orlando Martínez, Maximiliano Gómez (El Moreno), Henri Segarra, Otto Morales, Tito Monte, Sagrario Díaz, los jóvenes del club Héctor J. Díaz y muchos, muchos más... todos fallecidos.

El dolor de la muerte
Como Narciso Isa Conde y Manuel Matos Moquete, quienes lograron sobrevivir a una época en que la sangre joven fue derramada, vivir ha significado cargar la pena de haber visto caer a amigos que eran sus hermanos.

Isa Conde admite: “La muerte que más me estremeció fue la de Amín. Yo estaba clandestino en una casa en El Conde y me llegó al alma su asesinato, nos llenaba de indignación”, refiere el dirigente comunista. Amín Abel Hasbún, secretario en ese entonces del MPD, fue asesinado el 24 de septiembre de1970 en su casa, de un balazo en la cabeza disparado a quemarropa.

El golpe se debió a la cercana relación, casi familiar, que ambos cultivaron. “Con él compartí niñez, adolescencia y juventud primero en los estudios intermedios en el Colegio La Salle, luego en el aula común durante tres años del bachillerato”, expresa. Otro doloroso golpe fue la muerte de Asdrúbal Domínguez. “Su muerte fue como la de alguien de la familia”, narra Isa Conde.

Otra cruel pérdida fue Orlando Martínez, pues había mantenido una relación estrecha con el periodista, a quien conoció en 1964. Ambos pertenecieron a la misma agrupación política y compartieron tanto dentro como fuera del país.

De su lado, Matos Moquete, quien perdió a dos de sus hermanso en la guerra de abril y sufrió la persecución de su hermano Plinio, dice: “Yo siento mucho la muerte de Henry Segarra, quien era el esposo de la ex secretaria de la mujer, Gladys Gutiérrez, lo que la convirtió en una luchadora en contra de los muertos y desaparecidos en la época”. Segarra desapareció en la cárcel. Jamás se supo de él.

Otra muerte dolorosa para Matos Moquete fue la de Maximiliano Gómez, “El Moreno”, a quien define como su hermano, pues compartieron años de militancia en el MPD. Fernando Infante en su cronología histórica “12 años de Balaguer”, destaca que LISTÍN DIARIO publicó esa muerte en mayo de 1971. El libro refiere que el líder había fallecido el día 23 al parecer intoxicado con gas propano de una estufa de calefacción en Bruselas, Bélgica. Su muerte fue atribuida luego a la CIA.

lunes, 9 de marzo de 2009

Para Que No Se Olvide LA OTRA CARA DE BALAGUER Por Bolívar Beltre


Los partidarios y seguidores del Dr. Joaquín Balaguer Ricardo se prestan conmemorar los 22 años de gobierno que les son propios. Es un derecho y como tal lo respetamos, talvez con más respeto del que tuvo frente a sus opositores durante esos años de gobierno. Los seguidores de Balaguer tienen ese derecho e incluso no les niego sus razones. Jamás. Fueron 22 años gobernando a favor de un reducido número de dominicanos que le era incondicionales en sus pensamientos y acciones. Más aun, le ayudaban a pensar y actuar.

Estoy plenamente seguro que las alabanzas estarán por toneladas como estarán las 300 familias que dijo una vez se hicieron millonarias sin dar un golpe a la sombra del poder que ostento. También estarán, estoy seguro, todos aquellos que les acompañaron en El Palacio Nacional incluso aquellos funcionarios que tenían sus despachos en la casa de gobierno en la cual dijo un día que la corrupción lo arropaba todo y a todos y que solo se detenía en la puerta de su despacho.

Estarán presentes, porque deben estarlo, los grandes jerarcas militares que convirtieron a nuestras fuerzas armadas en bandas de rufianes y criminales a los cuales le llamo en una oportunidad LOS DESCONOCIDOS o LOS INCONTROLABLES. Esos mismos que les inculcaban a los militares que los que luchan por la democracia, la liberta y el progreso eran sus enemigos y que había que exterminarlos.

Estarán presentes, y puedo asegurar, los que estuvieron sirviéndole ayer y lo negaron después, para recogerlo en el presente. Los típicos camaleones de la política vernáculas.

Pero no todos estarán presentes.

No estarán presentes aquellos que fueron objetos de vulgares asesinatos por el simple hecho de procurar libertad y democracia en nuestro país tales como: Amin Abel Hasbum, Otto Morales, Tito Monte, Sagrario Ercira Díaz, Rubén Santana, Maximiliano Gómez (El Moreno), Armandito Díaz, Tulio Rivas.

No estarán presente los cincos jóvenes del club Héctor J. Díaz asesinados por la Banda Reformista y Anticomunista creada a la sombra de sus ideas y por sus mas connotados seguidores.

No estarán orlando Martínez, Guido Gil ni Goyito, pues cometieron el “crimen” de denunciar los desafueros de un régimen intolerante, represivo y anti democrático, como el que ejerció el Dr. Balaguer en todo momento.

No estarían los estudiantes vilmente asesinados en los diferentes liceos y escuelas del país y por supuesto tampoco estará el profesor Eladio Peña de la Rosa y otros tantos que cayeron con la tizas en las manos disparándole a la ignorancia de guardias y policías totalmente ignorantes.

No celebrara esos 22 años de gobierno Balaguerista Mama Tingo ni Mister Beca que con su voz aun resonando en los campos, valles y montañas de nuestra patria, clamaban por tierra, justicia y libertad. Estarán, por el contrario, los terratenientes, los Belarmino, los Vicini, los de la Gulf And Western que amasaron riqueza a expensa del trabajo creador de nuestros pobres del campo.

Tampoco estarán los históricos dirigentes obreros que vieron con dolor desaparecer instrumentos de lucha y combate tales como: Poasi, Unachosin, Sindicato de los Telefónicos, Sitracode, Sindicato Unido de la Romana, y, cuando no, la compra descarada de otros que se convirtieron en la vergüenza de los que siempre han tenido dignidad y decoro.

No estarán presente, los que un día salieron de sus casas y nadie sabe donde están porque no comulgaban con las ideas balagueristas, tales como Los hermanos Velorios, Herry Segarra Santos y cientos de dominicanos mas.

No estarán porque no pueden estar, los familiares que con dolor y silencio veían violada la santa paz de sus hogares con violentos allanamientos. No pueden estar los que vieron sus familiares y amigos golpeados y apresados, no pueden estar los que recuerdan los ojos furiosos e iracundos de los gorilas del balaguerismo que ejecutaban las acciones mas sucias frente a un pueblo que solo reclamaba su derecho a vivir en paz y libertad.

No pueden estar los que murieron en procesos electorales evitando los fraudes que siempre cometían Balaguer y sus Seguidores.

Tampoco puedo estar yo, porque todo esto no me lo dijeron sino que yo mismo lo viví.

PARA ORLANDOUNA FLOR, A SUS ASESINOS UNA ESPINA POR Bolívar Beltre


Los años pasan y los recuerdos se pierden o aparentan perderse. En medio de la vorágine de un mundo en movimiento falta tiempo hasta para los recuerdos. Y a muchos les conviene. O por lo menos creen que les conviene. Pues con las pérdidas de los recuerdos piensan que el oprobio se borra, que el crimen se borra, que la desvergüenza se borra. No lo creo.

32 años cumple de ser asesinado el revolucionario Orlando Martínez. Muchas aguas han pasado debajo de los puentes. Y su muerte no se olvida. Sigue latiendo en la conciencia de un pueblo.32 años no es juego de niños. Y parece que fue ayer, porque el conocimiento de crímenes como este pasa de generación en generación como condena eterna a sus actores.

El tiempo no borra la ignominia ni el crimen, creo que por lo contrario lo imprime fuertemente en la conciencia del pueblo como el viento deja su huella en la roca que golpea.

A Orlando Martínez no lo mataron por periodista, lo asesinaron por ser revolucionario. Periodistas hubo y hay muchos pero periodistas revolucionarios hubieron y hay muy pocos. No escribía cuentos de hadas ni poesía a las bellas flores de alejandrina, denunciaba la opresión y las injustas desigualdades.

Era periodista, pero no periodista para si, sino periodista en si.

Su pluma pisaba papel para denunciar los atropellos, para denunciar el robo descarado de las multinacionales yanquis. Eso no le perdonaron. Si hubiese escrito farándula o deportes no estuviera muerto. De seguro que no. Pero no se dedico a eso, aunque se divertía con ello.

Es que no podía ocultar que los estudiantes eran ametrallados por el crimen de robar el saber. Que los obreros perdían la vida en lo salado de su sudor. No podía ocultar que nuestros campos desaparecían junto con sus moradores. Como no denunciar la corrupción del gobierno balaguerista y las bandas de asesinos a sueldo que lo sostenía. No podía callarlo porque era revolucionario y aprendió que la verdad es siempre revolucionaria.

32 años y a pesar de que fue asesinado no se ha borrado de la conciencia del pueblo. Y no se va a borrar. Todo lo contrario.

Lastima para sus asesinos que no podrán descansar jamás tranquilos dentro de sus tumbas porque cada recuerdo de un hombre o mujer del pueblo se convierte para ellos en un nuevo círculo del infierno.

No solo para ellos sino también para los vivos que de espalda a la historia le alaban sus pasos. Estos también no tienen futuro. Viven el presente irremisiblemente muertos.

MUCHOS 12 DE ENERO, UN DICTADOR Y CUATRO REVOLUCIONARIOS Por Bolívar Beltre


El terror recorría las calles de Republica Dominicana. En Palacio un presidente impartía las órdenes: hay que matarlos, hay que borrarlos, hay que aniquilarlos. Pero ellos resistían. Se les acusa de los crímenes más atroces, pero el pueblo no lo creía. No podía creerlos. Jóvenes como ellos solo podían ser portadores de los mejores intereses nacionales. Y ese era precisamente su crimen. 

 Joaquín Balaguer Ricardo y su gobierno no dormían tranquilos al saber que jóvenes patriotas surcaban con sus ideas los sentimientos de libertad. Cualquier cosa se le permitiría, menos esa. Que se perdieran en la corrupción, no les importaban. Que consumieran y traficaran con drogas, menos. Que crearan bandas en los barrios para repartirse los territorios, incluso. Que vistieran estrafalariamente y asumieran como modo viven di el “American way of Live” mejor seria. Pero no. No eran de esos tipos de jóvenes. Estos eran portadores de un futuro mejor, estos creían en la redención de su patria. Estos jóvenes aman a su pueblo de todo corazón y sufrían en carne propia el látigo que golpeaba violentamente las espaldas de los trabajadores. A estos jóvenes les preocupaba la penetración cultural extraña. Eran jóvenes revolucionarios.

Amaury German Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Ceron Polanco y Bienvenido Leal Prandy no solo amaban su patria, eran la patria misma, pues resumieron en su corta vida el coraje y heroísmo con que la historia a matizado a los dominicanos; pero los verdaderos dominicanos, no a los que siempre han vivido en la oscuridad, no a los que han usado el robo de los recursos públicos como su seña y divisa, no a los que han esparcido con sañas las garras de la muerte.

Al igual que otros héroes y mártires, desafiaron el terror balaguerista de los 12 años. Ese fue su pecado y Balaguer no lo perdonaba. La ira del terror de estado les persiguió por todas partes. El propio Balaguer dirigía desde palacio, como diestro titiritero, los hilos de una muerte a los que estaban condenados. La vida de este gobernante dependía de la sangre de jóvenes revolucionarios.

Estos cuatro revolucionarios supieron resistir con valentía la persecución y cuando las fuerzas militares y policías sedientas de sangres les ubicaron, entonces si se supo lo que es el valor de un revolucionario. Los vientos Quisqueyanos contaran de por siempre esta historia.

Cuatro hombres y de ellos a penas dos resistieron por mas de 12 hora los feroces ataques de mas de 8 mil soldados y policías, decenas de asesores norteamericanos. Contra ellos se usaron tanques de guerras, bazookas, aviones bombarderos y de reconocimientos, helicópteros con miras infrarrojas, cañones de cortos, medianos y largos alcances bajo el mando de los generales en jefe de la Fuerza Aérea, Marina de Guerra, ejército Nacional y Policía Nacional. Durante 12 largas horas los mantuvieron a rayas provocando innumerables bajas a las fuerzas del gobierno.

Cuanto valor y orgullo nacionalista concentrado en tan solo cuatro hombres y cuanta cobardía concentrada en tantos generales y gobernantes.

Finalmente, las fuerzas del terror y el crimen se impusieron militarmente. Pero no vencieron. Para vencer tenían que por lo menos igualar el valor y el coraje. Y eso no era posible, pues solo las causas justas y los ideales de un mundo mejor pueden provocar que hombres brinden sus vidas con sonrisas en los labios saludando la llegada de la nueva aurora que por los horizontes un día surgirá.

14 DE JUNIO, LOS HEROES DEL PUEBLO SON INMORTALES Por Bolívar Beltre


Cuando un 14 de junio, 48 años atrás, un ejercito irregular de dominicanos y extranjeros internacionalistas decidieron llegar del exterior al país con el claro objetivo de ponerle punto final a la dictadura encabezada por el sanguinario y diabólico Rafael Leonidas Trujillo Molina, entendían encarecidamente de que este país, esta nación, ejemplo libertario de America latina no podía continuar de rodilla frente al crimen de Estado, frente al terror oficial que mediante la violencia conculcaba los derechos civiles y políticos a todos los dominicanos.

Aquellos hombres de Constanza, Maimón y Estero Hondo, venían con mas sueños libertarios que fusiles, con mas amor por la libertad que proyectiles; es mas, no estaban seguros de un triunfo militar inmediato, eso lo podemos asegurar, pero si de que su sacrificio se convertiría en antorcha y que la misma iluminaría irremisiblemente los caminos de libertad de esta tierra duartiana. Y así fue.

Para ese entonces las oscuras sombras de la dictadura trujillista abarcaba los 48 mil 670 kilómetros cuadrados de patria. El asesinato político estaba a la luz del día. Bastaba con que en una familia existiera un solo opositor al régimen para que esa familia entera lamentara haber existido. Nadie estaba seguro. El crimen político asechaba en cualquier camino de las ciudades o los campos.

 El mar fue testigo mudo de los más atroces asesinatos. Las montañas, esas bellas montañas quisqueyanas alfombradas de tropicales flores no suma las lagrimas convertidas en rocíos, testigos fieles de los cadáveres abandonados de hombres y mujeres cuyo único delito era luchar por una patria mas justa, o por lo menos libre de el oprobio trujillista.

Llegaron llenos de patriotismo a cambiar esa lamentable situación. 

No eran ignorantes. Sabían a que venían y a que tenían que enfrentarse. Con que valor e hidalguía lo hicieron. No se doblegaron. Nunca jamás. El mundo, a través de esos mártires de junio, conoció del valor y la entereza del dominicano. Claro no de un dominicano cualquiera sino de aquellos de los que nunca han mancillado el nombre de su patria, de los dominicanos que nunca han perdido la fe en nuestra soberanía e independencia, de dominicano que no se han puesto de rodilla frente a los tiranos y opresores del pasado y del presente.

En junio fue. Pero pudo haber sido un mes cualquiera del año. Pero como quiera iba a ser. Y saben porque, porque los dominicanos en el transcurso de nuestra historia han dado muestra de decir presente mas temprano que tarde cuando la patria los llama. 

Y acude. Acude con valor, con entereza y decisión. Y de que forma. Muchas páginas de la historia universal dan cuenta de la intrepidez de los hombres y mujeres nacidos en estas benditas aunque maltratas tierras.

No importa que los que han estado y están en la actualidad gobernando poco le importe esta fecha. 

No la necesitan. Han logrado el objetivo de vivir y disfrutar el sacrificio de otros. Opero no importa. El pueblo, como siempre observa y en silencio apunta con el “lápiz” de la historia “en el librito de los recuerdos” porque aunque hayan quienes no lo crean, no solo será en el juicio final, aquí en estas dominicanas tierras también un día será el llorar y crujir de dientes. Ese día los mártires de Junio y todos los mártires de nuestra patria se levantaran de sus tumbas reencarnados en el pueblo humilde, en el pueblo trabajador y le pasaran facturas a los que olvidan viviendo el presente. Que nadie le quepa dudas. He dicho.